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Espelta y miel

La espelta es un grano menos conocido y mucho más antiguo que su primo moderno, el trigo. ¡Se estima que la espelta ya se cultivaba hace más de 7.000 años!
Sin embargo, en el s.XIX, tras la rápida evolución de técnicas agrícolas modernas, dejó de cultivarse, pues ya no resultaba rentable para los agricultores. Por suerte, la espelta no se perdió por completo, y a mediados de la década de 1980 fue redescubierta en Europa, por lo que hoy en día podemos disfrutar de este magnífico cereal.

La espelta ha mantenido muchas de sus características originales que le proporcionan un perfil nutricional increíble, junto con una fácil digestión que le otorga cualidades anti-inflamatorias.

Nos aporta, proteínas y aminoácido llamado lisina, es de los llamados esenciales. También nos aporta fibra, minerales (magnesio, fosforo, zinc) y vitaminas B,E y A.

Para hacernos una idea, una rebanada de pan de espelta contiene aproximadamente un 75% de riboflavina (vitamina B2).

Producir un pan con un cereal que no ha sufrido tantas modificaciones genéticas y además con nuestra formula especial donde agregamos miel en diversas presentaciones, hace de este producto, una delicia para el paladar.
Gracias a su gran riqueza en nutrientes, la espelta es un gran aliado para nuestra salud, apoyando de forma saludable sus funciones en el sistema cardiovascular, óseo, sistema nervioso y sistema inmunitario.